Comprar una vivienda no es una labor que se realice diariamente sino todo lo contrario; a veces es una vez en la vida, otras personas no llegan a hacerlo.

Un primer consejo sería no pensarlo de manera apresurada, sino prever que esta compra será a largo plazo con por lo menos unos diez o quince años de duración. Es importante además que cuente con las características fundamentales que impactarán su día a día, como son su ubicación respecto a su lugar de trabajo, clima, iluminación y gastosos diarios. Es preferible conocer de antemano cuáles de las características de ese nuevo inmueble no se podrán flexibilizar para agilizar así la decisión.

Tomarse el tiempo suficiente es completamente necesario, sin apuros y con mucha tranquilidad. También tomar en cuenta el presupuesto que se tiene, no sobrepasarse del mismo sino más bien buscar poner un límite menor al presupuesto total estimado.

Hacer uso de la tecnología es fundamental, hoy en día no está de más utilizar la Internet para hacer búsquedas exhaustivas desde la comodidad de nuestro sillón, en portales de los más conocidos como Argenprop, Properati, Zonaprop o Reporte Inmobiliario, por citar algunos. Además de escoger propiedades, también se hace necesario el familiarizarse con las inmobiliarias, conocer si se encuentra matriculada y las opiniones de usuarios en la red y en la vida real.

En la compra de su inmueble siempre es necesario que cerca del 50% se pague de contado, reconociendo que existen otros gastos colaterales como los impuestos y los honorarios profesionales a las personas que se hayan involucrado en el proceso de principio a fin. Si se decide por comprar el inmueble a crédito, es importante tomar el tiempo de contrastar la vasta cantidad de planes, costos y tasas que ofrecen los bancos.

Por último, tenga dos opciones de compra al final de su investigación, la flexibilidad le beneficiará por encima de cualquier capricho que puede salir mucho más costoso.