Antes de comprar o poner a la venta una propiedad, es recomendable solicitar la realización de una valoración por parte de un especialista independiente. Para el comprador, esto es de gran utilidad pues le permite tener más seguridad de que estará pagando un precio justo por el inmueble.

Para realizar correctamente la valoración de una propiedad, es necesario tener en cuenta diversos aspectos, tales como la ubicación, el estado de conservación, la antigüedad, la cantidad de habitaciones, la superficie del inmueble en metros cuadrados, etc.

Uno de los métodos más utilizados en la tasación inmobiliaria es el de la valoración relativa, o método de los referentes directos. En este caso, se deberá saber cuál es el costo aproximado de los inmuebles de características similares en la misma zona, un valor que se mide por metro cuadrado. El precio por metro cuadrado de la zona se multiplica por el número de metros cuadrados que tenga el inmueble en cuestión, y a dicho resultado podemos restarle los gastos en los que se tiene pensado incurrir por acondicionamiento, reforma y remodelación de la propiedad.

El método de valoración relativa puede quedarse muy corto cuando lo que queremos es destinar la propiedad a inversión. En este caso es recomendable aplicar el método de descuento de flujo de caja, en el cual se tienen en cuenta los ingresos mensuales netos estimados por concepto de alquiler, y los gastos anuales proyectados en reparaciones, comunidad, administración, gestiones notariales e impuestos. Se hace necesario ser moderados y suponer que el inmueble estará alquilado, como máximo, durante unos diez meses al año.

Es asimismo recomendable realizar tres valoraciones distintas, teniendo en cuenta un escenario optimista, un escenario medio y un escenario pesimista. No está de más acotar que en estas valoraciones es fundamental ser realistas y acudir a profesionales en la materia.