Muchas personas denominan como sombría la situación económica presente. Su influencia, aunque cada vez más palpable en el medio del mercado inmobiliario, todavía existe una fuerte demanda y oferta en la compra y alquiler de inmuebles.

La ciudad de Buenos Aires, como toda capital, es considerada un lugar costoso para arrendar. Aun con esto existe una amplia gama de precios que varía según la zona y condiciones de la propiedad, siendo más económico rentar en las zonas periféricas o edificaciones más viejas. Como muestra de esa diferencia en los precios se tiene a Puerto Madero con un promedio superior a 25.000 pesos, y Mataderos con unos 9.000 pesos.

Y es en este medio donde la persona que busca rentar un lugar debe lidiar con los gastos de ciertos requisitos que puede exigir el propietario, así como las comisiones de las inmobiliarias, las cuales usualmente equivalen al costo de un mes de alquiler. Por eso muchas personas buscan alquilar directamente con el propietario, para abaratar los gastos, pudiéndose dar el caso de que se realice un acuerdo verbal, omitiendo así la elaboración de todo documento legal.

Aspectos importantes

Si bien los contratos verbales se pueden considerar como válidos y comunes en alquileres de tipo temporario, existen riesgos y aspectos básicos que deben ser tomados en cuenta:

  • Para empezar, al no existir un documento físico que pruebe la existencia del contrato, ambas partes, el propietario y el arrendatario, están sujetas a los problemas de reclamar en caso de que uno de ellos incumpla las pautas del mismo.
  • El dueño puede desconocer el contrato y exigirle al arrendatario devolver la propiedad.
  • El inquilino se puede negar a devolver el inmueble una vez terminado el periodo definido en el contrato.
  • Es recomendable exigir al arrendador y tener todos los recibos de pago por la renta, en caso de que éste desee negar la existencia del alquiler.